Temas destacados


Los temas destacados presentan las secciones más visitadas y leídas por los usuarios del sitio web

Blog usuarios

Imprimir PDF
Instan a entregar fondos prometidos en Copenhague

Por la Prensa Internacional

NUEVA DELHI, India.-  La India, China, Brasil y Suráfrica instaron hoy aquí a los países desarrollados a entregar los primeros 10 mil millones de dólares anuales prometidos a las naciones pobres en la Cumbre de Copenhague para enfrentar el cambio climático.

Si no se entregan los fondos correspondientes a 2010, entonces quedará demostrado que los países desarrollados no son serios, afirmó el ministro indio para el Medio Ambiente, Jairam Ramesh, en conferencia de prensa ofrecida este domingo en Nueva Delhi.

 Junto a Ramesh se encontraban sus homólogos Xen Zhenhua (China), Carlos Minc, de Brasil, y Buyelwa Sonjica (Suráfrica), como representantes de los cuatro países conocidos por el acrónimo BASIC.
La demanda quedó también plasmada en la declaración conjunto emitida al concluir este domingo aquí la segunda reunión ministerial del bloque.

La ministra surafricana, por su parte, aseveró que Estados Unidos tiene la obligación moral de dar el primer paso en la lucha contra el cambio climático.

Los cuatro países subrayaron también su apoyo al controvertido Acuerdo de Copenhague en tanto sólo representa, dijeron, un documento político sin fuerza legal.

A su vez llamaron a los dos grupos negociadores sobre el cambio climático a reunirse en marzo próximo, con miras a garantizar el éxito de la próxima cumbre prevista para celebrarse en Ciudad México a fines de año.

Los miembros del BASIC anunciaron además su intención de informar a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés) antes del 31 de enero próximo, sobre las acciones voluntarias que acometerá cada uno de ellos para reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

La próxima reunión del bloque, que según recalcó la representante de Suráfrica se subordina a las decisiones del Grupo de los 77, tendrá lugar precisamente en ese país africano a finales de abril de este año.

Imprimir PDF

LA EXPECTATIVA DE COPENHAGUE PARA LA REGIÓN CENTROAMERICANA

Por Comunicaciones PFC-GR

Del  7 al 18 de diciembre de 2009 se realizó la XV Cumbre Internacional sobre Cambio Climático en Copenhague, Dinamarca, organizada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Al evento asistieron delegaciones de 192 países, expertos en clima, representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG) y miembros de la prensa, acreditándose alrededor de 34,000 personas.

Las decisiones en la cumbre se vieron confrontadas por el grupo de países en vías de desarrollo (G77) y los países desarrollados liderados por Estados Unidos  y el gobierno Danés (G25); donde por primera vez los países del G77 más China, estaban organizados y se enfrentaron en una cumbre al poder mundial, por ello no se llegó a ningún acuerdo.

Según los organizadores de la cumbre, el objetivo final era “la conclusión de un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el clima, válido en todo el mundo, que se aplicaría a partir del 2012”, sin embargo fue muy difícil para los países industrializados llegar a un acuerdo con los países en vías de desarrollo, ya que esto implicaría la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero entre un 25% y 40% respecto a los niveles de 1990 para el año 2020 por parte de los países industrializados, sin afectar a los países pobres.

El 24 de diciembre de 2009, 6 días después de haber finalizado la cumbre, surgió un documento denominado acuerdo Copenhague, que salió de las manos de Estados Unidos y el gobierno Danés, y que obviamente favorece los intereses de los países ricos. Con este documento se está realizando un gran trabajo de “lobby”  para que los países del sur que forman parte del G77 lo firmen.  El gobierno de El Salvador aún  no ha firmado dicho acuerdo y está siendo presionado por organizaciones de la sociedad civil para que no lo haga, ya que no beneficia al desarrollo integral del país.

En la cumbre la región centroamericana no se mostró unificada, por su parte Costa Rica que ya firmó el acuerdo de Copenhague, se elogió con sus logros institucionales en medio ambiente que tienen que ver con políticas de conservación de bosques y recuperación de cobertura vegetal. Nicaragua, Guatemala y El Salvador, expusieron la vulnerabilidad de su población frente a los eventos naturales que están sufriendo.  Por su parte, Honduras debido a los problemas internos del país no participó en la cumbre.

Para Flor Gaméz del equipo coordinador de la Mesa permanente para la Gestión de Riesgos en El Salvador (MPGR), Copenhague fue un fracaso y representó un retroceso, ya que dejo a un lado los avances logrados con el protocolo de Kioto.

Mientras tanto el Comité Regional de Cambio Climático está planeando la realización de un esfuerzo centroamericano para solicitar como región que los gobiernos de Centro América no firmen el acuerdo de Copenhague.

Para Javier Rivera del Programa de Fortalecimiento de Capacidades en Gestión de Riesgos  en Centro América y El Caribe (PFC-GR), El Salvador sigue siendo vulnerable a los efectos del cambio climático y de esto solo se puede salir con la alianza del G77 y el fortalecimiento de la región centroamericana.  “Se está haciendo un trabajo de “lobby” fuerte hacia un documento no consensuado que deja a un lado el protocolo de Kioto, por ello el gobierno de El Salvador no debe firmar” comenta Rivera.

Ante esta situación, el Dr. Ángel Ibarra, Presidente de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), dijo: “Demandamos al gobierno del presidente Funes implementar una política climática nacional que frene los impactos del cambio climático en El Salvador y también demandamos que no firme el acuerdo de Copenhague”.

Además en El Salvador organizaciones de la sociedad civil están gestionando entrevistas con el Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) para pedirle que el país no firme el documento, a su vez realizarán una campaña vía correo electrónico haciendo la petición pública.

“He podido ver la irracionalidad y el carácter autodestructivo de algunos dirigentes mundiales que quieren verse como donantes siendo en realidad contaminantes” manifestó el canciller de Nicaragua, Samuel Santos al regresar a su país de la cumbre de Copenhgaue.

Para Herman Rosa Chávez, Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales  de El Salvador, al país le toca asumir los hechos ocurridos en Copenhague con la posibilidad de que la problemática se vaya agravando, por lo tanto El Salvador se tiene que preparar para un escenario de riesgos más alto.

Entre los 10 países que se espera resultarán más afectados por el cambio climático, Guatemala aparece en cuarto lugar por su vulnerabilidad ante fenómenos  naturales como tormentas, inundaciones, sequías y altas temperaturas, explicó el vicepresidente de Guatemala, Rafael Espada. “la falta de compromiso impidió llegar a acuerdos que beneficiaran a la humanidad, en especial a los habitantes de los países pobres, los más vulnerables y amenazados por los desastres naturales” manifestó el funcionario.

“Exijamos a nuestros gobiernos la coherencia y ética política indispensables para que sus políticas ante el cambio climático tengan el apoyo de las poblaciones más afectadas por el cambio climático y de los actores y sectores con conciencia y voluntad de participar en los esfuerzos nacionales, regionales e internacionales para frenar el ritmo y magnitud del problema y prevenir o reducir sus efectos adversos”, fueron las palabras de Yvette Aguilar, experta salvadoreña en cambio climático.

El último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC) plantea que los países más afectados por el cambio climático serán los países del sur,  por lo tanto si no se llega a un acuerdo, El Salvador seguirá sufriendo las consecuencias. Por ello, la relevancia de este tipo de acuerdos.

Ante la expectativa de si los países de la región centroamericana firmaran el acuerdo de Copenhague, las organizaciones ambientalistas de la región presionan a sus gobiernos para que no cedan. Y las esperanzas de que suceda algo bueno y favorable  para el mundo en diciembre en México cada vez son menores.

Imprimir PDF



“Hay retos para los gobiernos, pero también para la sociedad”, Yvette Aguilar

A pocos meses de inaugurar la conferencia sobre Cambio Climático en Copenhague, Dinamarca, los acuerdos y reuniones bilaterales para tomar posiciones sobre qué conviene o no a la región en cuanto a cambio climático se empiezan a poner cada vez más interesantes.

Para  la conferencia sobre cambio climático se rescatarán puntos transcendentales para la región en los cuales se incluyen acuerdos importantes obtenidos en encuentros previos entres los diferentes gobiernos. Entre ellos están los cinco componentes de acción de Bali. Éstos tratan sobre las metas de reducción de emisiones de gases.

Los Componentes de Acción de Bali son: Mitigación, Adaptación, Tecnología y Financiamiento. Todos ellos se unen y complementan para solucionar el problema que hay entre los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo.

Componente de Mitigación: éste mira las causas que han generado el problema. Preguntándose cuándo deberían los países desarrollados comenzar a reducir la emisión de gases,  si es conveniente que los países subdesarrollados se comprometan en los procesos de reducción de gases; pues se ven en una clara desventaja con sus contrapartes, los países desarrollados.

Componente de Adaptación. Aquí se plantean los efectos del problema de emisión de gases. En este componente se estudian las estrategias y medidas de adaptación para la reducción de emisiones. Uno de los objetivos acá es estudiar cómo prevenir o minimizar los efectos adversos en distintos sistemas como la salud humana, la economía, la ecología, la energía, etc.

Componente de Tecnología. Según el documento presentado, “El fortalecimiento de la adaptación y mitigación bajo la Convención demanda apoyo a la innovación, desarrollo, difusión y transferencia de tecnología apropiada a los contextos nacionales”.   Para este componente, la tecnología tiene que estar aliada a mitigación y enseñanza para la reducción de emisión. En él, se estudia quién paga esta tecnología necesaria en los diferentes países, los derechos de propiedad intelectual de todos los cambios que se vayan dando, la creación de centros de innovación tecnológica en las regiones para la adaptación y mitigación, los efectos adversos de ciertas tecnologías (por ejemplo los transgénicos).

Componente de Financiamiento.  “La Convención en su artículo 4.3 estipula que las partes países desarrollados proporcionarán recursos financieros nuevos y adicionales para cubrir la totalidad de los gastos convenidos que efectúen las partes países en desarrollo para satisfacer la totalidad de los gastos adicionales convenidos resultantes de la aplicación de las medidas de mitigación y adaptación por parte de los países en desarrollo”. En este componente, además se estudia quiénes son los países que tienen que proporcionar los recursos, cómo harán para proporcionarlo, los criterios para priorizar el financiamiento, etc.

Para Yvette Aguilar, responsable de planificación y asuntos estratégicos del Ministerios de Medios Ambiente y Recursos Naturales, este componente de Financiamiento es el que está más atrasado, pues “los países desarrollados no se ponen de acuerdo en cuál será la forma en que se gestionará el financiamiento ni de dónde saldrán los fondos para financiar a los países en desarrollo”.  

Además de los cinco Componentes de Acción de Bali, se encuentra el compromiso de reducción de emisiones de los países desarrollados, el cual implica comenzar a disminuir los gases de invernadero que éstos generan, aspecto que está firmado en una enmienda del Protocolo de Kioto.

“Para esta conferencia –la de Copenhague- hay muchos retos tanto para los gobiernos como para las sociedades, pues de ellas depende pedir cuentas a los gobiernos sobre las enmiendas establecidas en Copenhague, incidir en la reducción, vigilar que se esté cumpliendo lo establecido y dar seguimiento  a las posiciones que tomen sus respectivos gobiernos en cuanto la adaptación y reducción de gases”, afirmó la funcionaria.
 
Imprimir PDF

 AHORA SI ES URGENTE UNA LEY DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL..

Marcos Cerra
UNES/PROGRESSIO

 Ya han pasado varios días desde que las lluvias que trajo la Tormenta IDA dejaran una prueba que no admite ninguna duda sobre los altos niveles de vulnerabilidad que tiene la  mayoría de la población Salvadoreña. Una prueba que no es sino una de tantas que ya ha sufrido la población de este país y que, pese a las reiteradas demandas de la misma, parece que sigue siendo desoída por la “clase” política de este país.

 Son cinco días ya de respuestas dialécticas a este desastre. Cinco días de hablar de la necesidad de tomar medidas para que esto no vuelva a pasar, de hablar de actuar y de hablar de legislar.

 Entre tantos temas que ahora se debaten surge, como uno de los elementos claves, el Ordenamiento Territorial. Un elemento que no es nuevo, un elemento del que se lleva hablando ya varios años y cuya necesidad se ha reconocido por activa y por pasiva desde muchos sectores de la sociedad salvadoreña. Sin embargo apenas dos meses atrás era rechazada en la asamblea legislativa una propuesta de ley pese a haber sido firmado públicamente un dictamen por todos los partidos políticos.

 Son muchas las razones de fondo para que una ley de estas dimensiones sea rechazada por algunos sectores y estas razones poco tienen que ver con la búsquda de una mejora de la situación para el país que implique la reducción de las vulnerabilidades de la población y la mejora de sus condiciones de vida, sino mas bien con asegurar la inviolabilidad de los intereses económicos ligados, fundamentalmente, a la especulación con el suelo y la explotación de los recursos naturales.

 Una ley de ordenamiento territorial ha de ir dirigida, esencialmente, a definir los usos y aprovechamientos del suelo buscando el bien común y la reducción de las desigualdades socioambientales. Y esto significa, inexorablemente, que las instituciones públicas han de tener la capacidad de restringir determinados usos en función de la vocación del territorio y los efectos que estos usos pueden suponer para la población, o lo que es lo mismo, la propiedad de la tierra no le da derecho a un individuo a hacer lo que quiera porque hay determinadas acciones que suponen un perjuicio para los demás y para uno mismo.

 Sin embargo hay que señalar, por su importancia, que la ley que se ha estado discutiendo tiene grandes lagunas que hacen de ella una ley con un trasfondo claramente economicista y que está dirigida a organizar el país en función de los criterios del mercado, dejando en un segundo plano los fundamentos esenciales del Ordenamiento Territorial como son la reducción de las vulnerabilidades y la mejora de las condiciones de vida de la población a través de la reducción de las desigualdades.

 Esta propuesta de ley no incluye como componente prioritario, ni siquiera como elemento de importancia, un enfoque claro y comprometido de sustentabilidad ambiental. Se prioriza el desarrollo económico tratando el componente ambiental bajo el enfoque de Recursos Naturales susceptibles de ser explotados o de ser valorizados para introducirlos en el sistema económico. Le da un valor mayor a los procesos de mitigación de impactos, fruto de las intervenciones sobre el territorio, que a la protección del medioambiente y sus componentes más importantes y, por lo tanto, no mercantilizables como son la biodiversidad, el agua, la seguridad y el resto de bienes y servicios ambientales.

 Otro elemento fundamental, y que está relacionado directamentecon lo ocurrido estos días atrás, es que la propuesta de ley no considera la importancia de las cuencas hidrográficas en la Planificación Territorial. El ordenamiento Territorial debe hacerse desde una visión Integral que territorialmente se defina en unidades de Planificación y Manejo adecuadas por las interacciones que en ellas se producen y estas son las Cuencas Hidrográficas.

 Si bien una regionalización para el Ordenamiento Territorial basada en las cuencas hidrográficas no es una opción para ninguno de los partidos políticos, priorizándose las divisiones administrativas, la ley debe incorporar, al menos, mecanismos para que dicha regionalización se articule y armonice con las cuencas hidrográficas y este es un vacio importante dentro de esta propuesta de ley ya que ninguno de los niveles de gestión e instrumentos de planificación propuestos en la ley incluyen en sus funciones y contenidos esta necesidad.

 En el nivel de la institucionalidad del Ordenamiento Territorial, uno de los aspectos determinantes es que esta ha de ser organizada a nivel nacional pero dirigida por las instituciones públicas mas directamente relacionadas con el territorio y estas son las municipalidades. Aunque la ley en su redacción y propuestas concede un elevado nivel de competencias a las municipalidades hay elementos que contradicen este hecho y que de facto limitarán aún mas las competencias de estas.

 Para poder ejercer las competencias en materia de Ordenamiento Territorial las municipalidades deben demostrar que tienen las capacidades necesarias instaladas, cosa que la mayoría de estas no lo poseen, así mismo, no se establece un programa de traspaso y/o creación de capacidades a nivel municipal para asumir estas competencias simplemente se expone que en caso de no poseerlas el OT será asumido por las instancias correspondientes del gobierno central. No se establece tampoco una financiación adicional para las municipalidades lo que hace mas difícil la incorporación de este tema por las municipalidades. Es importante señalar también que las figuras de planificación especiales (Planes Especiales Territoriales y Programas de Desarrollo Territorial) le dan al gobierno central la facultad de actuar sobre el territorio sin contar con las municipalidades.

Otro elemento de vital importancia, y que dadas las circunstancias actuales es el eje del discurso, es el de la Gestión del Riesgo de Desastres. Sin embargo este elemento no está contemplado dentro de la propuesta de ley como elemento prioritario pese a que las características geográficas del país lo exponen a graves amenazas (erupciones volcánicas, sismos, inundaciones, avenidas, deslaves, incendios, etc…) que además están variando sus pautas como consecuencia del cambio climático.

 En el momento en el que ahora estamos, en el que la cuestión de la Gestión del Riesgo está en el discurso general, se ha puesto sobre la mesa el Ordenamiento Territorial como elemento clave para reducir las enormes vulnerabilidades de la población. Sin embargo hay que exigir un Ordenamiento Territorial dirigido a mejorar las condiciones del país, lo que supone mejorar las condiciones de vida de la mayoría de los habitantes del mismo, no de los sectores económicamente fuertes. Hay que evitar que el Ordenamiento Territorial sea un instrumento para afianzar el status quo del modelo económico actual.

 Ahora la cuestión es la siguiente ¿Estamos mejor sin esta ley de Ordenamiento y Desarrollo Territorial? La cuestión es relevante ya que la definición de un modelo territorial a través de una legislación de este tipo supone la definición de un modelo de estado y esto es de vital importancia para todos los salvadoreños, fundamentalmente para esa gran mayoría que vive en una situación de vulnerabilidad social, económica y ambiental.

 En la situación en la que estamos actualmente no es viable el modelo existente tal y como ha quedado demostrado con los acontecimientos recientes por lo que es urgente la aprobación de una ley de OT y es urgente que las herramientas que esta determine comiencen a funcionar lo antes posible buscando un modelo territorial equitativo.

 Pese a las deficiencias que la actual propuesta presenta hay elementos que si que pueden ser rescatados para hacer de ella un instrumento de cierta validez aunque será, necesariamente, un esfuerzo que ha de salir de las municipalidades en cuanto a su propia adquisición de capacidades para demostrar que pueden asumir competencias en este aspecto y de las comunidades en lo que se refiere al apoyo y la contraloría de estas.

 El gobierno central debe jugar un papel protagónico a la hora de definir las competencias y funciones de los organismos estatales que surjan de esta ley y enfatizar en los aspectos socio económico y ambiental de la mayoría de la población a la hora de reglamentar dicha ley. Si no hay una actuación efectiva, propositiva y presupuestaria del actual gobierno y de las municipalidades la aprobación de esta ley puede convertirse en un factor mas del mantenimiento de la situación actual.

 

Imprimir PDF



 




“¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DEL CLIMA EN EL FUTURO?"

El Dr. José María Rubiera dio, este martes, una explicación popular y menos técnica de los procesos que está viviendo el mundo y la zona de Centroamérica y el Caribe con respecto al Cambio Climático.

“¿Qué podemos esperar del Clima en el Futuro?”, fue la pregunta introductoria al desarrollo de una sesión, de un poco más de tres horas, sobre el Cambio Climático.

El especialista explicó que La Tierra ha pasado por cambios naturales de temperatura a lo largo de los años. “Son variaciones cíclicas”, agregó.

Sin embargo, cada una de estas transformaciones climáticas ha sido a lo largo de un periodo largo. El problema en este momento es que esos cambios –producidos por el hombre- se están realizando en una pequeña cantidad de años, y el planeta no los puede asumir de manera natural.

Hay mayores concentraciones de Dióxido de Carbono, CO2. “La temperatura de La Tierra se ha incrementado de manera nunca antes conocida desde el comienzo de la revolución industrial”, aseveró, el experto cubano.

En ese sentido, los doce años más cálidos conocidos han ocurrido recientemente: 1990, 1995, 1997, 1998, 1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006.

Este aumento de calor conlleva una serie de cambios a largo plazo observados a escalas Continental, Regional y de Cuencas Oceánicas, en los que se pueden mencionar:
-    Cambios en las temperaturas y el hielo Ártico.
-    Variados cambios en las cantidades de precipitación, salinidad del océano y los patrones de vientos.
-    Aspectos de tiempo extremo, incluyendo sequías, lluvia intensa, olas de calor y la intensidad de los Ciclones Tropicales.

El Dr. Rubiera aseguró que los modelos que se utilizan para analizar los cambios en el clima son bastante certeros ya que “los primeros modelos climáticos de 1998 funcionaron bastante bien. La simulación comenzó en 1960 y finalizó en el 2020, y las tendencias que anunciaron se confirman actualmente”, corroboró.

Y tal como otros especialistas lo han venido recalcando, el experto cubano también hizo hincapié en la necesidad de disminuir la emisión de gases para que el planeta no siga aumentando su efecto invernadero.

“Todavía estamos en un punto en que el cambio climático puede revertirse”, mencionó, puesto que la naturaleza del planeta aún se permite la adaptación a esta transformación si se reducen al mínimo las emisiones de CO2 lo más pronto posible.